Tres piezas, no una
Un implante son tres componentes: el tornillo de titanio que se integra al hueso, el pilar que lo conecta y la corona cerámica que es lo único que se ve. La conversación suele girar alrededor de la marca del tornillo, pero la diferencia estética la hace la corona y el perfil de emergencia con el que sale de la encía.
Por eso AM planifica el implante desde la corona hacia atrás: primero se define dónde tiene que estar el diente, y recién después dónde va el tornillo para que eso sea posible.